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domingo, 13 de mayo de 2012

Capítulo 11º El parque de atracciones

Después de varias horas arreglándome llamaron al teléfono automático.
-¡¡¡¡María!!!! ¿Estas arreglada ya?-decía Lucia desde la calle-
-Si ya estoy, bajo enseguida
-¡Vamos los chicos nos esperan!-añadió Ángela antes de que colgara-
Durante el trayecto Ángela me presento a sus padres (Roberto y Paloma), eran bastante simpáticos y divertidos (ya sé de dónde sacó Ángela esa alegría)
Cuando bajamos del coche nos adelantamos un poco para que no oyeran la típica conversación de chicas de nuestra edad.
-Bueno María, ya paso una semana, ¿ya tienes claro que vas a hacer con Alberto?-pregunto Lucía-.
-Si la verdad que más o menos lo tengo claro... -agache la cabeza-.
-¿Y...?
-Le voy a dejar...No creo que lo nuestro funcione, apenas hablamos, y no sé, no tengo esa ``chispita´´ que debería tener.
-Muy bien hecho -me dio unas palmaditas en el hombro- no le debes mentir.
-Aquí encontraras lo que quieres, seguro, hay chicos guapos a ``putufren´´ (palabra que usa Ángela cuando quiere decir bastantes.)
-Lucía y yo nos reíamos-.
Sinceramente, yo pensaba que aquí era imposible encontrar a un chico y que te fijaras de buenas a primeras en él, era imposible que, aquí en una atracción que no da tiempo ni a decirse “hola”, encontraras a la persona idónea, la que te haga sentir eso llamado amor.
-¡¡¡Hala, que cacho cola!!! -Grito Ángela con la boca abierta-Papá, ¿podemos irnos a montar mientras esperáis?
La verdad que la cola era exagerada, nadie lo esperábamos pero se salía de lo que limitaba el restaurante al aire libre (por cierto la comida era incluida.)
-Sí, pero estate atenta al móvil que te haré una perdida cuando nos vaya a tocar.
-¡Ok!  -sonrió Ángela-.
(Cuando estábamos por el caminito hacia las atracciones)
-¿Dónde montamos chicas? -añadió Lucía-.
-En la montaña rusa, que si no después de comer mal -reí-
Nos dio tiempo a montarnos a varias atracciones hasta que nos hicieron la perdida para ir a comer.
Yo me pedí una paella (te daban a elegir entre paella y estofado) y después de eso nos montamos a unas cuantas atracciones más, no parábamos de reírnos y no nos dimos cuenta que ya quedaba poco tiempo para irnos.
-Chicas en dos horas (eran las 20:00) nos vamos, así que aprovechar, que mañana tenéis instituto -añadió Roberto-.
-Vale, aguafiestas -reía Ángela-.
-Solo nos queda por montar en los autos de choque.
-Pues vamos, sosi -añadí-.
-Para sosi tu cara puerro -Añadió Lucia bromeando-.
Nos colocamos en la fila y nada más montarnos cada una en un coche diferente un grupo de chicos no paraba de chocarnos, sobre todo a mí, hasta el punto que me quedé en una esquina y los cinco chicos que había en ese grupo estaban rodeándome y golpeándome. Entre choque y choque me fije en uno que no paraba de reírse, tenía la sonrisa preciosa, y tuve una sensación muy rara.
Él era rubio con ojos azules, tenía una cara aniñada y me parecía incluso más perfecto que Alberto. Él también tenía el pelo pijo y se le veía bastante simpático.
Al sonar el timbre de fin de turno, nos colocamos corriendo todos en la cola, pero, al siguiente turno, se cerró la valla en nuestras narices.
-¡Jo!, ¿no nos puede dejar pasar? - le pregunto Ángela al hombre de la atracción-.
-No, lo siento, los únicos coches que quedan libres están rotos, pueden montar si acaso con alguien que vaya solo o sola en el coche.
-¡Nosotros! -dijeron al unísono, el grupo que nos estaba golpeando antes-
-Le miramos al hombre y este nos abrió la valla-.
-¿Con quién nos montamos?, chicos, os dejamos elegir -dijo Ángela-.
El chico que me hizo sentir esa sensación rara enseguida me eligió, es más fue el primero. Ángela se montó con el supuesto mejor amigo de este, y, tampoco estaba nada mal, y Lucia con otro, muy guapo también.
-Aviso que yo si no conduzco tengo bastante miedo, ¿dónde me agarro? –Mire por todos los lados, sin encontrar nada-.
-Haha, delante tienes una anilla, agárrate ahí.
Intente hacerlo, pero, estaba muy lejos para una chica de mi estatura (no quiero decir que sea baja).
-Le mire-.
-Te agarro yo anda –sonrió seguidamente-.
-Me ruboricé, no, si no hace falta ya me agarro como pueda.
-¡Hala, mujer!, que vas a salir por los aires, además no es molestia, déjame ser caballeroso.
-Como quieras -junte mis manos, y el paso su brazo por mi cintura y me pego a él, mientras que con la otra mano, sujetaba el volante.
Ángela a lo lejos no paraba de mirarme y sonreír, me ponía nerviosa.
De repente sonó el timbre de inicio y todos nos chocábamos contra todos mientras sonaba música bastante animada de hoy en día (en concreto “Up all night” de One Direction.)
Nicolás, que así se llamaba, (aunque le gustaba que le llamaran Nico), y yo, no nos parábamos de reírnos y decir tonterías sin sentido.
Al acabar la atracción nos dimos todos el “Tuenti” (red social similar a Facebook), y nos dirigimos, las chicas y yo, a la “Noria” para finalizar el día y relajarnos un poco.
Mientras estábamos montadas ahí:
-Uis, María, parece que Nico y tu habéis hecho muy buenas migas -me miro Ángela a unos poco centímetros de mi cara -
-Agache la cabeza avergonzada- Bueno, se puede decir que si...
-Jaja, yo creo que le gustas bastante, te lo digo por experiencia, deberíamos quedar algún día todos, quizás sea un buen sustituto de Alberto.
-No digas chorradas, Ángela -añadí- él, no puede haber sentido nada en este poco rato, y si quedamos todos, ¿de qué hablaremos?
-Yo te digo que sí, y lo de quedar pues, hablaremos de lo que surja, se llama conocer gente y hacer amigos –me guiña el ojo juguetona-
-Bueno ya veremos...-agache la cabeza-
-María -añadió Lucía-
-Dime
-¿Tu sentiste algo por Nico?
-Hahaha, no, claro que no.
Mentí, claro que sentí algo por el pero no quería confirmarlo aún, y que me miraran raro
- De momento quiero dejar a Alberto y no hacerle más daño
-¿Y cómo lo piensas hacer?
-Cuando llegue a casa le enviare un mensaje diciéndole de quedar este sábado y me sincerare ese mismo día.
Nada más llegar a casa, me conecte a "Tuenti", y tenía cinco peticiones de amistad entre ellas la de Nico que ponía: “¡Peque! ¿¡A ver cuando quedamos todos eh!? Estoy desando verte a ti y a tus amigas ;)”
En ese momento sentí algo en el estómago, lo que la gente llama mariposas, y que nunca sentí con Alberto.



domingo, 22 de abril de 2012

Capítulo 10º ¿Hasta cuando?

Volvían otra vez, en busca de su presa y a seguir con su ritual: Insultos, tirones de pelo, empujones, patadas por todo el cuerpo (cabeza, espalda, piernas), cuando creí que terminaban conmigo, oímos los ladridos de un perro y ellas echaron a correr, logré entrar dentro, en el espejo del ascensor, me coloqué bien el pelo, entre en casa y mi madre me dijo:
-¿María cómo has tardado tanto?, ¿y porque estas tan agitada?
-El ascensor estaba ocupado y he tenido que subir andando.
-Lávate las manos María que vamos a cenar.
-No tengo hambre mama, estoy muy cansada, me voy a dar una ducha y me voy a dormir. ¿No te importa verdad mama?
-No María, está bien, creo que hoy has tenido muchas emociones. Un beso María, buenas noches.
-Buenas noches mamá.
Me metí en el cuarto de baño y estuve debajo de la ducha un buen rato, me dolía todo el cuerpo, tenía las piernas y el costado lleno de moratones, no sé cuánto tiempo voy a poder aguantar todo esto. ¿Cuándo iban a desaparecer de mi vida, y se iban a olvidar de mí?
Al salir del cuarto de baño me encontré a mi hermano sentado en el suelo enfrente de la puerta.
-Qué haces Rodri? -le miré extrañada-.
-No me creo lo que le contaste a mamá.
-Es la verdad Rodri -mire hacia un lado-.
-Vamos María ya no soy un bebé desde mi cuarto se oye todo, ¿No ves que da hacia la calle?, que suerte tienes de que mamá estaba en la cocina y esta de al patio, si no ya te hubiera pillado mintiéndole otra vez.
-Por favor, no se lo digas a mamá, lo tengo controlado, si no me volverán a ingresar o a saber que hacen, y ahora que tengo amigas... Por favor Rodri, no lo empeores.
-Está bien...Pero como se vuelvan a meter, se lo diré a mamá, o daré la cara yo, que aquí el único que tiene derecho a molestarte soy yo -se señaló con el dedo índice-.
-¡Oís!, lo más bonito que me has dicho durante estos doce años, veo que estas madurando, ¿eh? -le revolví el pelo-.
-No te pases, esto no impide que deje de ser un hermano cabrón -sonrió maliciosamente-.
-Que sí, que si señor buenazo -dije mientras me dirigía a mi cuarto, antes de que el dijera alguna contestación ofensiva, cerré la puerta-.
Ese día dormí tranquila, sé que la paliza que me metieron era para preocuparme, pero mi subconsciente decía, que detrás de esas nubes negras siempre se encontraba el Sol.
-María, mi padre tiene las entradas del parque de atracciones que le dieron los de CC.OO, ¿te vendrás la semana que viene con Lucía y conmigo verdad?
Habrá chicos guapos-se acercó las dos manos en forma de puños a la cara (como si fuera un hámster cuando come) y se ruborizó-.
-¡Ni que eso le interese! -salto Lucía-.
Yo tan solo observaba el panorama, eran súper alegres y simpáticas.
-Pero ahí se liga, y siempre hay alguno que ¡buff!, solo imaginármelo se me cae la baba.
-Lucía le miro con cara de asco-miedo- ¿entonces te vienes Mari?
-No veo porque no -sonreí-.
-¡¡IIII!! -se tiró Ángela encima de mí y comenzó a darme besos en la cara- Ves, como lo de los chicos le convenció -miró a Lucía y le saco la lengua-.
-Si seguro que fue eso… -se llevó las manos a la cabeza-.
-Cambiando de tema, ¿qué tal con tu machote?
-Pues, bueno, no lo veo desde hace tres días, y no me mando más que un SMS antes de ayer.
-¿Que te ponía? -se pegó Ángela a unos centímetros de mi cara-.
-No te metas en su vida privada -intento separarla Lucia-.
-Nada, que pase un buen día y un te quiero.
-Tía tienes que saber si te gusta o no, no puedes estar con un tío que no sabes si lo quieres, solo hay que ver la poca ilusión que muestras cuando hablas de él.
-Ya, esta semana la estoy tomando para pensar en qué hacer, por eso no quiero quedar de momento con él, le pongo escusas de que tengo que estudiar y listo. Porque no quiero dañarle.
-Lucía me puso la mano en el hombro- Seguro que se acaba arreglando todo.
La tarde fluyó con normalidad, (si para vosotros es con normalidad) que Ángela se suba en los cinco minutos en clase encima de una mesa y se ponga a cantar: “I´m sexy and Lucia knows it”, y si, la bajaron a dirección por montar el numerito, no le dijeron apenas nada, simplemente que no se volviera a repetir.
¡Ah!, Y cuando ya era la hora de que nos fuéramos a casa, mientras intentábamos salir por la aglomeración que había en el pasillo, ella se puso a gritarle a un chico: ¡Tío bueno!, etc.
Lucía con lo tímida que es para esas cosas intento taparle la boca y estuvo a punto de enfadarse.
El resto de la tarde sí que fue más normal (estudiar y más estudiar.)

miércoles, 4 de abril de 2012

Capítulo 9º El nuevo instituto

Pensaba que en el colegio-instituto al que iba a ir lo que me quedaba de curso y segundo bachillerato, se iba con uniforme, pero no, y es un alivio porque a mí eso de ir todos iguales no me gusta, también pensaba que iba gente adinerada, pero me equivoqué, y menos mal, porque si no seguramente que no encajaría.
Mi hermano por cierto, seguía hiendo al instituto de siempre ya que a él le gusta mucho e hizo buenos amigos.
En el coche no paraba de buscar el colegio por todas partes, estaba realmente nerviosa, puesto que no quería que me pasara como el antiguo instituto.
Mi deseo era caer bien, y no tener esos problemas que tuve anteriormente.
El colegio se ubica en el barrio: Casablanca, por donde pasa el canal Imperial de Aragón.
Nada más llegar mi madre y yo fuimos a dirección, yo espere fuera mientras mi madre hablaba con el director de: Mis notas, los problemas que tuve, etc.
Unos minutos más tarde salieron, y él me comentó que no me preocupara, que si tenía algún problema que se lo comentara. Seguido de eso me acompaño a mi clase (1º A, última planta a la derecha).
La primera impresión que tuve fue que estos compañeros eran distintos a los anteriores, eran diferentes unos de otros, sí, pero todos eran muy simpáticos y agradables.
-(tutora) Ella es vuestra nueva compañera, se llama María, tratarla como os gustaría que lo hicieran con vosotros.
Suena el timbre de recreo y dos chicas se acercan a mi sitio.
-Hola –sonrió-, me llamo Lucía y ella es Ángela. ¿Quieres venir con nosotras en el recreo?
-¡Claro! -cogí mi almuerzo-.
Lucía era ``medio nerd´´ es decir le gustaba mucho leer y era bastante buena en los estudios. Físicamente era muy mona: De mi misma altura, castaña clara, ojos marrones oscuros y de compresión mediana.
Ángela su forma de vestir era un poco más pijita, ya sabéis: de marca, etc. Pero de carácter era todo lo contrario, como por ejemplo lo que pasó nada más salir por la puerta de clase que se quedó embobada mirándole el culo a un chico que pasaba de segundo de bachillerato (y era así todo el tiempo), supongo que era por la edad del pavo. Físicamente era más llamativa que Lucía ya que era pelirroja con los ojos verdes muy claros, y un poco más delgada que nosotras dos.
-¿Y tienes novio? -me miró fijamente con una sonrisa agradable, Ángela-
-Sí, ayer empecé a salir con un chico, mi primer novio.
-Esta chica de aquí -señaló Lucia a Ángela- ya perdió la cuenta de los novios que ha tenido.
Entonces Ángela se tiró encima de Lucia y le tapó la boca.
-¡Oye!, que la gente se entera y me da vergüenza...
-¡Hala exagerada! Que no lo he dicho a grito pelado, además el patio es muy grande y alrededor nuestra no hay nadie.
-Pero sabes que los chicos guapos tienen el oído más desarrollado que cualquier otra persona, y aquí hay muchos -dijo bromeando-.
-S-I-N C-O-M-E-N-T-A-R-I-O-S -deletreaba Lucía-.
Yo no paraba de reír, eran como el perro y el gato pero a la vez grandes amigas, me caían genial para el poco rato que estaba con ellas.
-Bueno, siguiendo con el tema anterior. ¿Y ya te has besado con él?
-Sí, pero no me convence, va muy deprisa y no se...
-¡No me seas pava!, tu aprovecha que es tu primer novio.
-Eso tu bésalo hasta que se le quede la boca como si hubiera chupado durante todo el día limones -Ángela-.
-Comenzamos a reír sin parar-.
Al llegar a casa.
-¿Qué tal el día en el instituto?
-Genial, me hice dos nuevas amigas, son muy simpáticas –sonreí al pensar en ellas
-Pues a ver si las conocemos. Me alegro que estés contenta, ves cómo siendo tu misma estas más cómoda y conoces buenos amigos –me besa en la frente-
-Si mamá –sonrió- Aunque costó lo mío –dije irónica-
-Bueno por lo menos…
-Jajaja, no te preocupes mamá, estoy bien.+
-Sonrió- Ah, y también queremos conocer a tu novio –me miró de reojo-.
La verdad que presentarle a mis amigas no me importaba, pero con Alberto, no sé qué me pasaba, o era inseguridad, o algo pasaba, porque no tenía esa ilusión que debería tener con mi primer amor.
-¡María!-gritaba mi madre desde la cocina-.
-¿Qué?
-Anda baja la basura, que tu hermano está estudiando y yo estoy ocupada haciendo la cena.
-Voy.
Cuando estaba entrando al portal dos manos presionaron contra la puerta. Me gire y volví a ver a mi peor pesadilla, bueno mis dos peores pesadillas...


jueves, 29 de marzo de 2012

Capítulo 8º Confusión

No sabía qué hacer, si responder o no. Si lo hacía parecería muy desesperada y si no, pues todo lo contrario e igual le podría perder para siempre... Así que quise esperar hasta llegar a casa y reflexionar en el coche...
(En el coche).
-¡María queremos darte una gran noticia! -decía mi madre con una amplia sonrisa-
-¿El qué? -me puse nerviosa-.
-Díselo tú, Antonio.
-Mi padre me miro a través del retrovisor interior- Te cambiamos de instituto ahora vas al colegio “Sagrada familia”, está ubicado al lado del parque de atracciones.
-¡¡¡Si!!! -pegue un gritito mientras saltaba del asiento-.
Por fin me iba a librar de Raquel y Leticia, ya no las vería nunca más y no me podrían hacer nada. El problema es que dejare a Laura sola...
El resto de camino estuve pensando en Alberto, en qué hacer, porque cuando quedo conmigo me dijo que quería conocer gente que sufría bulling y a saber con cuantas chicas más habrá quedado...
Pero luego me paré a pensar en su sonrisa, su piercing, su labio, su pelo, sus ojos, y sobre todo, en la manera en que hizo que me sintiera completa y buff...
-¡NO QUIERO PERDERLE! -dije en voz alta, sin querer lo que estaba pensando se transformó en palabras, y lo peor es que me oyeron-.
-¿A quién no quieres perder?-mi hermano se pegó a dos centímetros de mi cara y me sonrió de una manera muy siniestra-.
-A, a nadie-me sonroje y agache la cabeza-.
La había cagado, ahora no pararían de interrogarme...
-¡Aiss, que mi hija se ha enamorado!-exclamo mi padre-.
Empezaron a preguntarme y yo a confesar. Que como se llamaba, si era estudioso, donde vivía, como lo conocí, etc.
Nada más llegar a casa me encerré en mi cuarto y le mandé un mensaje a él, en dicho mensaje ponía:
Quedamos mañana, donde siempre (el parque grande) a las 17:30. Un beso.
Después de cenar, mis padres mi hermano y yo nos fuimos al salón a ver una película, se llama: “El diario de Noah”.
¡Me encantó!, y no sé porque recordaba a Alberto, estaba deseando que llegara mañana para verle y tenerle cerca de mí.
(Al día siguiente)
Aunque estaba arreglada una hora antes de salir, me probé muchas cosas de mi armario hasta dar con lo que creía que estaba mejor y mas comoda.
(Una camiseta a cuadros azules y blancos, unos vaqueros y unas converse blancas).
Me veía elegante pero a la vez juvenil.
A las 17:30 estaba en la entrada del parque, cuando de repente, me aparece alguien por la espalda y me abraza de la cintura dándome un beso en la mejilla derecha.
Su perfume y sus labios me atontaron y al girarme y ver sus ojitos color miel me hipnotizaron llevándome a otro mundo.
-Te eche tanto de menos -me volvió a abrazar, dándome besos una y otra vez en la mejilla-.
-Me ruborice- Yo también te eche de menos-sonreí-
-¡Qué mona!
Anduvimos sin rumbo por el parque.
-¿Porque me dejaste de hablar?
-Pensaba que no te interesaba como amiga, y que solo era un experimento para ver lo que sentían los que sufrían bulling
-¡Que chorradas dices!- comenzó a reír y se puso delante mía- si eres la única chica que...-agacho la cabeza-.
-¿Que, qué?- le mire de reojo-
-He querido de verdad-me cogió de la cintura y se acercó muy lentamente sin llegar a besarme para asegurarse de que no me apartaba-
-Cerré muy poco los ojos y me acerque otro poco-
-Él, sonrió y sus labios se juntaron con los míos, comenzó a besarme dulcemente-
Tuve una sensación preciosa, era mi primer beso y sentía como si algo dentro de mí se moviera. Era feliz.
Por fin podría sonreírle a la vida.



sábado, 10 de marzo de 2012

Capítulo 7º Centro de rehabilitación

En el centro me cuidaban bastante bien, pero yo quería salir puesto que no me daba cuenta que lo hacían por mi bien.
Era horrible, en las comidas tenía enfermeros alrededor vigilando constantemente lo que hacía yo y los demás pacientes.
Y si tenía ganas de ir al baño una enfermera me acompañaba y me vigilaba que no hiciera nada... ¡Ah!, se me olvidaba, y todos los sábados, los doctores me pesaban para ver mi evolución.
-No quiero más.
-Venga María que ya te queda poco, unos bocados más a la manzana y te dejaré ir a tu habitación.
-¡No soy una cría vale! -me levante de la mesa dando un golpe- si no me apetece, no me apetece-la mire desafiante-
-¡Si no te comes los dos bocados que te faltan, no te dejare salir de aquí!
-¡Pues me pegaré aquí el tiempo que sea necesario, pero no quiero comer! -me senté y me cruce de brazos-
Estuve ahí toda la tarde, pero al final me forzaron y acabe cediendo.
Pasaban los días y cada vez estaba más harta de estar en este sitio, aunque quedaba poco para que saliera ya.
Pero cometí una locura.
-María por favor tira ese cuchillo-lloraba mi madre que me había ido a visitar-
-¡Me voy a rajar entera! -tenía rabia y dolor acumulado-
-Por favor María, ya te queda poco para salir, no cometas una locura-añadía una enfermera-
-¿¡Y que consigo con salir eh!? ¿Qué me vuelvan a humillar en el instituto?, ¿qué engorde?-tenía los ojos rojos, no era consciente de lo que hacía- ¿¡Qué consigo saliendo de aquí!?
Me corte un poco desde el principio de la muñeca a unos dos centímetros arriba cuando una doctora no se lo pensó dos veces y se lanzó de costado mío, consiguiendo que el cuchillo se escapase de mis manos.
Me inmovilizaron y me inyectaron un tranquilizante 
Después varias horas, desperté en el hospital Miguel Servet semiconsciente. Al girarme hacia la derecha, me topé con una persona que no me esperaba que estuviera visitándome, Laura.
-Ya te levantaste por fin, eh -sonrió- ¡menuda siestecita te has pegado maña!
-¡Laura!, ¿qué haces aquí?
Quería saltar de alegría y abrazarla pero no tenía la fuerza necesaria
-Ya ves, no soy rencorosa
-Bueno eso es discutible, que te pegaste medio curso sin hablarme...
-Lo importante que te haya perdonado -me saco la lengua-
-Si -sonreí- y no veas lo contenta que estoy, pero no tengo fuerzas.
-Sonrió- no pasa nada
-Por cierto, ¿cómo sabías que estaba aquí?
- Al ver que faltabas mucho al instituto, pedí el número de tu casa en secretaria, y  costo lo suyo, pero le explique a las encargadas las razones y me lo dieron. Al llamar se puso tu hermano y me paso a tu padre, él me dijo que estabas en el hospital, y por qué llegaste ahí.
-Ah... v-a-l-e...-le respondí con un hilo de voz mientras poco a poco cerraba los ojos-
Me quedé dormida, no sabía la razón, estaba muy cansada supongo, pero recuerdo el sueño, si, aun lo recuerdo.
Estaba en la playa con Alberto, era mi novio, y éramos muy felices. Él me perseguía por la arena y caíamos revolcándonos en ella. Luego me cogía y me metía al agua con él, estando dentro me comenzaba a besar, en ese momento me desperté.
Pasaron dos días (sábado).
-Bueno ya puedes irte a casa jovencita, ya no vuelves al centro ni nada, creemos que ya estas curada, eso si tus padres te vigilaran un poco.
-Salté de la alegría-¡Me voy a casa!
Conecte el móvil, tenía 5 mensajes, 4 eran de Laura (dándome ánimos, diciéndome que cuando salga quedaremos, etc.) y uno de Alberto, en el SMS ponía:
¡María te quiero! No paro de pensar en ti, no quiero perderte, ¿podemos quedar algún día de estos?♥


sábado, 17 de diciembre de 2011

Capítulo 6º Anorexia y Bulimia.

(Narrado por Carmen)
-Doctor, mi hija ha adelgazado mucho estas semanas. Ayer fui a la farmacia y obligue a que se midiera y pesara, me costó pero lo conseguí, antes pesaba unos 49 kg y ahora solo pesa 45 kg...
-Señora son las épocas de exámenes igual son los nervios...
-¡No! Estoy segura que no es eso, conozco a mi hija, y se está comportando de forma muy extraña, por favor quiero que la vea para saber si está bien y así estaré más tranquila...
-Vale, tráela y le haremos una serie de preguntas y pruebas.
(Narrado por María)
Alberto no paraba de llamarme desde la última que lo vi, pero nunca tuve el valor para contestarle.
Laura me miraba raro, pensaba que era porque le caía mal pero en realidad era por lo que había adelgazado y se preocupaba, pero era lo suficiente orgullosa como para no decírmelo (después de lo que le había hecho).
Los profesores también me miraban de una forma extraña y no paraban de preguntarme como me encontraba, pensaba que me veían gorda o algo pero era también por lo que había adelgazado.
Raquel, Leticia y su grupo seguían humillándome como siempre.
Mi madre ese día no me despertó hasta las ocho y veinte, me dijo que hoy no iría al instituto y que iría al hospital.
No entendía lo que pasaba, me obligo a desayunar y acabe por aceptar (solo un vaso de leche).
-Mamá, voy al baño.
-¿A, que?
-Tengo ganas de...
-Ok, pero date prisa.
Le mentí, volví a meterme los dedos a la garganta, odiaba la comida me daba asco.
¿Ya estas lista?
-Si -una falsa sonrisa se dibujó en mi cara-
Odiaba el hospital (el olor a medicina, ver enfermos me entristecía, etc.)
Al llegar tuvimos que esperar unos quince minutos puesto que estaba todo lleno.
Me hicieron unas preguntas y unas pruebas y me obligaron a esperar fuera para hablar con mi madre.
-Señora, la cosa no pinta bien la garganta de su hija si se fija en la imagen esta irritada y eso se debe por provocarse vómitos.
-Mi madre comenzó a llorar- ¿Está queriendo decir que mi hija sufre bulimia?
-Me temo que sí. Así que debería ingresarla en un centro de ayuda para personas con problemas alimenticios, si no su hija podría empeorar.
De camino a casa mi madre solo me dirigió una sonrisa, me obligo a comer y se metía conmigo al baño para vigilarme, yo le grité y discutimos pero al final se salió con la suya.
Al día siguiente (sábado) mi madre metió mis maletas sin que yo me diera cuenta al coche y me dijo que íbamos a ir a Grancasa (un centro comercial de la ciudad) a mirar ropa.
Ya montada en el coche, vi cómo nos pasábamos el centro comercial y entonces me extrañó.
-Mama, te lo has pasado.
-Lo sé hija, lo sé.
-¿Que está ocurriendo a donde me llevas?-dije con los ojos llorosos-.
-A un centro médico, para que puedas curarte.
-¿Curar el qué?-comencé a gritar-¿¡Qué sabes mama!?.
-Freno el coche-y se giró llorando-¡Sufres anorexia y bulimia!, ¿¡porque lo haces!?-y volvió a arrancar-.
-¡Frena, me quiero bajar!-dije gritando, llorando y pataleando-.
-¡No, vas a ir y te vas a recuperar!.
Llegamos a ese lugar lleno de enfermos donde pasaría el tiempo necesario para recuperarme, me tuvieron que sacar a la fuerza entre mi madre y unos médicos, porque me agarraba con fuerza al coche y no paraba de patalear y gritar llorando.
Metieron mis maletas otros médicos, y al conseguir meterme dentro del recinto (que estaba rodeado por una gran valla para que nadie pueda escaparse), mi madre antes de irse solo me dijo un simple adiós con lágrimas en los ojos. Mientras se iba no paraba de gritare:
-¡Mamá!, ¡no me dejes mamá!- corría hasta llegar a donde limitaba la cerca mientras no paraba de llorar-.



sábado, 26 de noviembre de 2011

Capítulo 5º Odio mi vida ( mini capitulo)

Un escalofrío recorrió mi cuerpo, me puse tensa, tomé aliento, y lo mire fijamente a los ojos, esos ojos color miel, ese pelo negro estilo emo, esas pintas tan distintas al resto que le hacían ser único, ese labio simétricamente perfecto con ese piercing negro en el labio que le favorecía aún más...No podía creer que un chico así sufriera bullying me parecía imposible.
-Ho, hola...
Si, tartamudee, me sentí tan ridícula que me sonroje y un escalofrío recorrió todo mi cuerpo.
-Jeje, que mona-sonrió-
Me sonroje aún más y agache la cabeza juntando mis manos.
-¿A dónde quieres ir?
-Eh, eh, ¿a una cafetería?, ¿hay una por aquí cerca?
-Sí, ahí en frente se estará bien.
Anduvimos a la cafetería que había al otro lado de la acera, hablamos un rato, él me dijo que nunca sufrió bullying, pero quería conocer gente que si lo sufría y saber que se siente y entenderles. La tarde con él fue muy amena y muy divertida. El me completaba...
-¿María, hiciste los deberes?-dijo mi padre-.
-Sí, papá, los hice ayer...
Mañana tendría que volver a verles las caras mis compañeros, a Raquel y a Leticia...
Le envié un mensaje a Laura pidiéndole perdón, otra vez, pero, no me respondió.
(Al día siguiente)
Se tropezó Leticia al pasar por mi lado.
-¡Tía, adelgaza!,
Salí corriendo, me dirigí al baño y me encerré. Quería desaparecer del mundo, que la gente se olvidase de mí.
Me senté en la taza del váter y pegue mis rodillas en mi cara, abrazándolas. Comencé a llorar, mientras pensaba en todo lo que me habían hecho y dicho. No aguantaba más.
Salí, me mire en un espejo, acariciándome la tripa.
-(Pensamiento de María)- ¿Y si tienen razón?, igual tendría que adelgazar, hasta mi hermano lo dice, quizás así le caería bien a la gente, quizás es mi cuerpo.
Volví al baño, estaba llorando, me arrodillé enfrente de la taza del váter, me costó meterme los dedos en la garganta, pero lo hice.
Mientras lo hacía lloraba, pensando en lo que me hicieron, pensando en Laura (la perdí como amiga), pensando en Alberto (sabía que una chica como yo nunca le podría llegar a gustar, solo buscaba entenderme, nada más)
Por la tarde lo volví a hacer. Y no cene, no tenía ganas de nada, me encerré a rayar una hoja en blanco.
Odio mi vida, la odio...
Me siento tan sola.